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viernes, 15 de mayo de 2015

El caso más cruel en la historia de la psicología

 

El caso de David Reimer

¿Quién fue David Reimer? En el artículo de hoy vamos a recordar uno de los casos más terribles de la historia de la Psicología. En un breve coloquio con varios profesionales, a la cuestión de cuál era el experimento psicológico más despiadado que han conocido, la mayoría sacó a colación el caso de David Reimer.

Una niñez marcada

David Reimer nació en 1965 en Winnipeg, Canadá, siendo hermano gemelo monocigótico de otro bebé llamado Brian. En el norte de los Estados Unidos y Canadá, la circuncisión es habitual, y los padres de David y Brian decidieron, por recomendación de su médico, someter a los retoños a la operación. Hasta ahí todo normal, pero en el transcurso de la operación de David Reimer el cirujano encargado no pudo estar presente y tuvo que practicar la circuncisión el asistente. De manera inexplicable, se produjo un fallo con el cauterizador eléctrico, hecho que causó que el pene de David quedara totalmente abrasado. Posteriormente el pene entró en necrosis, y pocos días después, se desprendió del cuerpo.

Posible solución: transexuar a David Reimer

El desarrollo de la cirugía de reconstrucción genital se encontraba en una fase muy prematura, lo que auguraba pocas opciones para el pequeño David. No obstante, los padres de David advirtieron la existencia de un médico de Baltimore cuya teoría defendía la inexistencia de una sexualidad innata, y que por ende era posible cambiar la sexualidad del un niño mediante el desarrollo. John Money era un sexólogo con buena reputación cuyas idea sobre la superioridad de la influencia ambiental respecto a la biológica le había valido cierto reconocimiento dentro de los círculos ambientalistas del estudio de la Psicología. Money estaba convencido de que la educación determinaba la conducta de los sujetos.
Cuando los padres de David decidieron pedir consejo a Money, éste vio una buena oportunidad en el caso, ya que dispondría de un sujeto para analizar y experimentar, David, y otro sujeto control, Brian, con el cual comparar las diferencias que surgían según la educación recibida, pues está claro que a nivel genético David y Brian eran prácticamente simétricos. Money aconsejó a la familia Reimer que David debía someterse a una operación de reconstrucción de una vagina artificial, y una vez acabada la operación, David debía recibir una educación acorde a su nuevo género: esto es, la educación que recibiría una niña. En adelante, David fue llamada Brenda. Así, los preceptos que habían de cumplir los padres eran sencillos: bastaba con tratar a Brenda del mismo modo como si fuera una niña, y no mencionar bajo ningún concepto el tema de su sexualidad artificial.

Las evidencias ponen en duda la teoría del doctor

Así pues, la familia empezó a llevar a cabo el plan. No obstante, Brenda odiaba los juguetes de chica tales como las muñecas, y solía arrancarles los vestidos. El temor de los padres a que algún día Brenda cayera en la cuenta de su verdadera sexualidad iba en aumento, pero los problemas solo estaban empezando. Cuando Brenda siguió creciendo, los efectos hormonales empezaron a mostrarse, a pesar de su tratamiento con estrógenos, Así, empezó a desarrollar una musculatura y estaturas poco femeninas. Según comentaba su hermano Brian, el único rasgo que diferenciaba a Brenda de él era la larga cabellera de ella, y partiendo de la inconsciencia de los niños, uno se puede imaginar la crueldad con que Brenda debía de ser tratada durante su etapa escolar.
Frecuentemente, los hermanos acudían a la consulta de John Money con el fin que éste fuera evaluando el desarrollo de los niños. Según relataron ambos hermanos, la terapia del doctor Money tenía consecuencias perturbadoras para ellos. En su biografía, David Reimer narra como el doctor les mostraba fotografías sexuales, que eran, según Money, necesarias para redirigir su sexualidad. Una de las escenas más estremecedoras de las terapias con Money, según relata David, es que el doctor les obligaba a quitarse la ropa en contra de la voluntad de los pequeños, y obligó a Brenda a ponerse a cuatro patas mientras su hermano Brian realizaba movimientos y tocamientos pseudosexuales contra la parte trasera de su hermana, en una escena que denominaban “ensayo sexual”. Brian nunca pudo superar aquellos años. Sin embargo, el médico siempre negó estas prácticas.

Sufrimiento en la adolescencia

Brenda fue creciendo y su vida iba deteriorándose progresivamente. Se negó a someterse a más operaciones y sus intentos de suicidio empezaban a ser serios. Paulatinamente, el doctor Money fue alejándose de la familia, y fue en ese momento cuando el padre de Brenda decidió explicarle toda la verdad de su historia. Después de oír el relato, Brenda volvió a cambiar de sexo, siendo de nuevo un hombre a nivel oficial. David contrajo matrimonio años más tarde, pero en poco tiempo su historia salió a la luz pública, perdiendo su empleo y a su mujer. Pocos años después, su hermano Brian se suicidó, según se reportó, a causa de la profunda culpabilidad que sentía por haber salido bien de la operación de circuncisión, y por los años de frustración al ver el sufrimiento de su hermano.
La investigación de Money fue encumbrada en la época, pues según sus seguidores, el caso de Brenda Reimer era la demostración empírica de que los condicionantes socioculturales determinaban la sexualidad del sujeto. Era un triunfo parcial de la rama ambientalista de la psicología, pues fue confirmado que ciertas conductas de Brenda fueron efectivamente moduladas por la educación recibida, y los genes poco podían contrarrestar ese condicionamiento aprendido, si bien algunas actitudes y declaraciones posteriores de David matizaban esta cuestión.

Una trágica historia

A pesar de los avances que supuso la investigación, las consecuencias humanas de la misma fueron catastróficas. David Reimer tuvo una vida infeliz y desgraciada. Su vida fue entregada a un investigador que alteró su albedrío en pos de unos réditos egoístas. Si algo se puede sacar en claro de la historia, es que los determinismos deben ser siempre cuestionables. Somos el resultado de un cúmulo de combinaciones, circunstancias y coincidencias que acaban conformando nuestra manera de ser, y esta manera de ser no debe ser nunca un escenario donde personas ajenas puedan manipular en aras de una ciencia que, en este caso, despreció la vida humana.
David Reimer, finalmente, acabó con su vida un 4 de mayo de 2004, cuando solo tenía 38 años de edad.


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